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Cuando una ubicación no pasa de moda

«Ubicación, ubicación, ubicación» lo repite todo el sector, hasta dejar la palabra casi sin sentido. Pero no todas las ubicaciones valen lo mismo, ni duran lo mismo. Hay barrios que están de moda este año y que dentro de cinco ya no lo estarán, y hay sitios que eran buenos hace 50 años y lo seguirán siendo dentro de otros 50. Para una casa (que es de las decisiones más a largo plazo que se toman en la vida) esa diferencia lo es casi todo.

Un barrio se pone de moda por cosas que pueden cambiar: una promesa de transformación, un puñado de aperturas con buena prensa, la etiqueta de «zona emergente». El problema es que, cuando la moda pasa, la ubicación se queda sin los argumentos que la mantenían en auge.

En cambio, hay sitios cuyo atractivo descansa en algo que no puede borrarse: el mar, la montaña, un río, un barrio consolidado donde la gente quiere vivir desde hace décadas. Ese atractivo no se dispara tan rápido como el de una moda, pero tampoco se desploma. Es el que sigue funcionando aunque cambie el mercado, año tras año, sin depender de que nadie hable de él.

Y esto tiene una consecuencia muy práctica, además de la tranquilidad de acertar. Una casa en un sitio que no pasa de moda es más fácil de vender o de alquilar el día que haga falta, porque siempre habrá quien la quiera. Pero, más allá de lo que valga, es un lugar en el que apetece estar cada día, tenga o no el foco puesto encima. Y eso, a diferencia de una tendencia, no caduca.

Por eso elegimos donde elegimos

Si miras dónde trabajamos, hay un patrón difícil de ocultar. En Madrid, junto a Madrid Río o en zonas de toda la vida como Aravaca, Pozuelo de Alarcón y el Retiro. En Mallorca, frente al mar en Andratx. En el Valle de Arán, a un paso de Baqueira, en uno de los pueblos más bonitos del valle.

Ninguno de esos sitios es una apuesta a que un barrio se ponga de moda. Todos descansan en algo que lleva ahí muchísimo tiempo y no se va: un entorno, un parque, un barrio que ya era bueno antes de que llegáramos y lo seguirá siendo cuando nos vayamos. No lo hacemos por casualidad. La ubicación es lo primero que analizamos en un proyecto y lo último en lo que estamos dispuestos a transigir.

Lo único de una casa que no puedes cambiar

De una vivienda, con tiempo y dinero, casi todo se puede cambiar. Puedes reformar la cocina, cambiar los suelos, tirar un tabique, incluso ampliar. Lo único que no vas a poder mover nunca es dónde está.

Por eso, cuando toca decidir en qué no ceder, para nosotros la respuesta lleva años siendo la misma: en la ubicación. Es lo que hace que una casa siga teniendo sentido, y valor, mucho después de que la moda de turno haya pasado a otra cosa.

 

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